Es común pensar que los osos son muy golosos y que suelen atacar los colmenares de abejas en busca de la dulce miel, pero en realidad no es eso lo que buscan, si no, más bien buscan las larvas de sus artesanas. Aun así, no son tontos y saben que acompañar esa proteína con un poco de la dulce miel tampoco es mala idea. En este caso, esta osa no está en un colmenar, la seguimos durante la tarde mientras levantaba piedras en busca de insectos y finalmente llegó a este hormiguero en el límite de un prado donde, persiguiendo el mismo fin, se comió sus ricas larvas antes de internarse en el bosque.

 

Durante esta primavera pudimos observar este macho con actitud encelada. A pesar de las malas condiciones meteorológicas de esos días, pudimos disfrutar de este oso mientras seguía atentamente el rastro de una hembra. Eso sí, a su paso dejaba buena constancia de su presencia marcando árboles y matorrales.

 

Abunda en estos parajes el jabalí y no siempre se le puede ver en actitud tan distendida correteando y jugando unos con otros. En esta ocasión nos sirvió para abrir el apetito de observadores a lo que después nos vendría!

 

Uno de los componentes de esta banda es el Cuco (Cuculus canorus), y no solo nos acompaña en el verano, también nos anuncia la primavera!

 

Este bonito macho de pico picapinos (dendrocopos major) nos acompañó en una de nuestras últimas salidas de observación de fauna. Iba y venía de roble en roble mientras lanzaba su reclamo frente a nosotros.

 

Durante el celo la actividad de los osos es frenética, por eso de vez en cuando es bueno parar un poco y echarse una siesta. Junto a nuestros amigos de verballenas.com pudimos disfrutar de esta pareja de osos que estuvieron un buen rato descansando para internarse a continuación en el bosque y seguir con su romance.

 

Un celo puede ser uno de los momentos donde mayor número de osos concentrados en un mismo lugar se vea. Aunque en este caso solo había tres seguros (una hembra y dos machos), se puede dar el caso de ver 5 o incluso más. ¡Todo un espectáculo!

 

Es sabido que la dieta de estos grandes mamíferos tiene una fuerte base vegetariana, sobre todo durante la primavera, donde pastan en las praderas cual rumiante clásico. De ahí que podemos disfrutar de escenas como ésta, donde este macho de gran tamaño come y disfruta de la hierba incluso tumbado. !Por si acaso, hay que ahorrar energía!!

 

Este vídeo se grabó a finales del verano pasado. En él se puede ver como una osa con su único osezno están pastando y rebuscando alimento, entre piedras y tierra, que complemente su dieta herbívora. Una enseñanza más que ayudará al esbardo a defenderse cuando la madre salga de nuevo en celo y lo expulse de su vera.

 

En esta observación pudimos disfrutar de dos osos alimentándose de arándanos en la misma ladera de la montaña, un macho en primer lugar en la zona elevada y una hembra a la orilla del río.
Convivencia puntual que seguramente se dé gracias a la suficiencia de arándanos en ese espacio y a que, en realidad, no estaban tan próximos, a pesar de nuestra perspectiva desde el punto de observación.

 

A mediados del verano comienza la fructificación del arándano. En este momento, si el año ha sido bueno y las arandaneras se cargan de fruto, los osos más grandes se ponen las botas en las mejores zonas. Una de las mejores épocas para disfrutar de su observación a pesar de que este año ha habido muy poco fruto, hecho que no se aprecia en este vídeo, ya que este macho no para de engullir. Quizás sea porque es el primero en disfrutar de estos pequeños manjares.

 

Se describe la dieta de estos plantígrados como muy variada, puesto que no le hacen remilgos a casi ningún alimento. Aun así, nuestras poblaciones de oso pardo presentan una base alimenticia herbívora y frugívora, con pequeños aderezos de invertebrados, carroña y otros alimentos.

 

Estamos en un momento donde resulta un poco más complicada la observación de osos, ya que su atención se centra en el aprovechamiento de la cereza dentro de los bosques, lo que limitan su presencia en zonas despejadas. Pero con experiencia, paciencia y tesón se pueden lograr observaciones como ésta.

 

El gato montés, uno de los principales controladores de roedores en nuestros campos, ronda su territorio en busca de presas mientras come gramíneas que le ayudan a purgar su sistema digestivo.

 

La naturaleza, a veces, nos puede parecer cruel. Los machos de oso pardo pueden llegar a matar a las crías de su misma especie para provocar que sus madres salgan en celo y, así, lograr perpetuar sus genes. En esta ocasión, el osezno salió indemne.

 

Todas las madres hacen malabares en la vida para sacar adelante a sus retoños, y este es un buen ejemplo, aunque esta osa haya decidido hacerlo, también, sobre una peña.

 

El sentido más desarrollado del oso es su olfato, por eso no es extraño observar a estos animales venteando o «cortando el viento» en busca de olores que le den información de su entorno.

 

¿A quién no le apetece dormitar un poco a media mañana? A veces el sueño nos da, y tan buena es una pedriza como un colchón de plumas.

 

En la primavera de 2018 pudimos disfrutar de esta increíble escena, donde este celo culminó en una gran pelea entre dos machos de gran tamaño.